
Fruto de la colaboración entre AMG y HWA, la empresa encargada del programa deportivo de Mercedes-Benz en el DTM y F3, nace este super coupé CLK. Se trata de un ejercicio de estilo destinado a un puñado de apasionados, no más de cien, para conmemorar las victorias pasadas y presentes de la marca de la estrella en el Campeonato Alemán de Turismos, conocido popularmente como DTM.
Su chasis autoportante de acero es más cercano al del coupé CLK de serie que no al que se emplea en los vehículos del DTM, aunque está convenientemente reforzado. La carrocería se ha aligerado recurriendo a elementos en “composite”. Con el objetivo de darle eficacia a esta apariencia tan radical y deportiva, se han probado numerosas configuraciones aerodinámicas y las modificaciones de orden anatómico, debidas en gran parte al ensanchamiento de vías, se han validado en el túnel de viento. Así, por ejemplo, el pequeño alerón posterior genera un apoyo de 36 Kg cuando el CLK alcanza los 200 Km/h.

Las suspensiones son enteramente regulables y el multibrazo posterior recibe nuevos componentes a los que se le unen nuevas barras antivuelco, muelles helicoidales y amortiguadores que ahora son más rígidos.
En el apartado de frenos, los discos de acero sobredimensionados de 362 mm de diámetro y 32 mm de espesor delante y 330 mm de diámetro y 26 mm de espesor atrás, cuentan con una campana de aluminio para garantizar una mejor refrigeración. Las pinzas de freno son de 6 y 4 pistones en los discos anteriores y posteriores respectivamente.
Las llantas, específicas de este modelo, son de 19 pulgadas delante y 20 detrás, calzan unos neumáticos especiales que Dunlop, proveedor de Mercedes-Benz en el DTM, ha desarrollado expresamente y que se ofrecen como opción. Su peculiaridad reside en permitir que el CLK pueda soportar una aceleración lateral de hasta 1,35 g, un valor poco usual para un automóvil de calle.

La planta motriz de este espectacular CLK es un 8 cilindros en V de 90º de 5,4 litros de cubicaje montado longitudinalmente y dotado de un compresor volumétrico, tipo Roots, colocado en el centro de la V. Esta mecánica, tiene como base la misma del SL 55 AMG, pero es más cercana a la del SLR McLaren. El bloque motor, las válvulas, los pistones y el cigüeñal se han adaptado a un uso más intensivo. Se ha puesto especial énfasis en todo lo que se relaciona con el sistema de escape, desde la modificación de los árboles de levas que accionan estas válvulas hasta el colector. Incluso la sonoridad se asemeja a la de un vehículo de competición pero siempre respetando la normativa vigente en materia de ruido.
Los conductos de admisión, también se han modificado así como la presión de sobrealimentación que ha pasado de 0,80 a 0,85 bar. Todo ello sumado a un nuevo mapa de inyección, consigue extraer unos buenos 582 CV a 6100 rpm con un par máximo de 800 Nm a apenas 3500 rpm. Más sorprendente que este último dato, resulta saber que ya se dispone de 700 Nm de par a sólo 2000 rpm. Toda esta caballería genera mucho calor que es necesario eliminar, de ahí que haya sido preciso optimizar el sistema de refrigeración.

La caja de cambios sigue siendo todavía la clásica automática de 5 velocidades pero accionada exclusivamente con dos pequeñas palancas que se encuentran detrás del volante. La que se sitúa a la izquierda sirve para reducir marchas, mientras que la derecha es para aumentarlas. Un pulsador de la consola central permite insertar la marcha atrás y el punto muerto. Muy cercano a este emplazamiento, se encuentra el botón de puesta en marcha del motor. El modo de cambio totalmente automático también se ha conservado.
El sistema antiderrapaje (ASR) y el control de estabilidad (ESP) forman parte de los aditamentos electrónicos del CLK, aunque este último se puede modificar según lo pida el cliente para proporcionarle sensaciones más propias de la conducción deportiva.
Según datos oficiales, el CLK DTM pesa unos 1673 Kg lo que representa una relación peso-potencia de 2,9 Kg por CV, esto es, el mismo valor que el del Porsche 911 GT2. En cuanto a prestaciones se refiere, este CLK alcanza los 100 Km/h con salida parada en 3,9 segundos y los 200 Km/h en 10,9. Su velocidad máxima está limitada a 320 Km/h.

El habitáculo, muy deportivo está dotado de refuerzos de fibra de carbono, asientos de competición ultra ligeros con sus correspondientes arneses y volante ovalado recubierto de ante. Los dos pequeños botones, tipo F1, situados en los dos brazos superiores del volante, permiten acceder a la información del ordenador de a bordo. La instrumentación cuenta con un velocímetro con fondo blanco regulado hasta los 360 Km/h, un cuenta revoluciones con luces LED que oscilan de blanco a rojo a medida que nos acercamos al régimen de giro máximo de 7000 rpm.
El peso del CLK, bastante elevado, se justifica por el equipamiento de confort estándar entre el que se encuentra la climatización automática y una instalación de audio. Si el comprador no tiene suficiente, AMG se compromete a satisfacer sus exigencias conforme a sus deseos. ¿Quién da más?