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Frenos Cerámicos

Fabricados con material cerámico y diversos tipos de fibras, los frenos del futuro permiten detener el automóvil en menos metros. Y su eficacia es siempre la misma, incluso a 800 grados centígrados.

Mercedes y Porsche pujan por ser los primeros fabricantes de coches que ponen a disposición de sus potentados clientes los discos de freno cerámicos, invento que, antes de ser probado con éxito en diversas competiciones automovilísticas, pasó su verdadera prueba de fuego en la industria aeronáutica.

El honor de ser el precursor de esta nueva tecnología le corresponde al Concorde. Las razones por las que Porsche y Mercedes han decidido utilizar este sistema de frenos son bien sencillas. Los discos cerámicos proporcionan mayor capacidad de frenada, pesan la mitad que los normales de acero, tienen una resistencia proverbial y su duración se estima en nada menos que 300.000 kilómetros.

Por el momento, el precio de venta es su gran inconveniente, ya que el juego de cuatro discos cuesta un millón de pesetas y se ofrece en dos automóviles cuyo valor también es excepcional: el Porsche 911 Turbo, de 22 millones de pesetas, y el Mercedes CL 55 AMG F1 Limited Edition, por el que hay que pagar 26 millones.

Proceso de fabricación

Para entender el elevado precio de los discos cerámicos hay que tener en cuenta su peculiar proceso de construcción, ya que la fabricación de una unidad conlleva más de un día de trabajo, frente a las pocas horas que requieren los de acero tradicionales.

El proceso comienza con la mezcla de resinas y de fibra de carbono para dar la forma definitiva al disco. Posteriormente, esta pieza es colocada en un horno que trabaja al vacío y en el que se introduce la cantidad exacta de material cerámico, que es absorbido a unos 1.700 grados centígrados. Este mismo proceso es el que se emplea para la fabricación de los discos que montan los monoplazas de Fórmula 1, lo que ya da una idea de su precio.

El resultado es un disco de cerámica que, una vez enfriado, está listo para ser utilizado y que tiene unas características de dureza próximas a las de un diamante en bruto. Si desde el punto de vista industrial estos frenos requieren de complicadas soluciones tecnológicas, su aplicación en coches de serie resulta también un importante avance en materia de seguridad.

En conjunto, cuatro frenos cerámicos pesan los mismo que dos de acero. Este ahorro de peso juega un importante papel en el comportamiento de la suspensión del coche. Menores inercias que se consiguen, además, utilizando unos discos de freno de mayor tamaño que los de acero (350 en vez de 330 milímetros de diámetro) y con pinzas de seis pistones, que hacen más progresiva la frenada.

Ventajas en la conducción

En cuanto a sus características de funcionamiento, la gran virtud de estos nuevos discos reside en la resistencia que tienen a altas temperaturas. Para evitar que los sensores del sistema antibloquo de frenos (ABS) o el líquido de frenos o las pastillas se fundan con semejante calor, los discos cuentan con unos canales de recirculación de aire en forma de espiral. No obstante, tanto el líquido como las pastillas son específicos para estos equipos.

La capacidad de deceleración que ofrecen los discos cerámicos no dista mucho del potente equipo de serie que monta el Porsche 911 Turbo. En lo que sí se aprecian grandes ventajas es en su utilización. Porque las perforaciones de los discos aumentan el control y la precisión de la frenada sobre piso mojado y, en cualquier circunstancia, se hace innecesaria la utilización de dispositivos electrónicos como el BAS, el sistema de frenado de emergencia, dado que con poca presión sobre el pedal se consigue una superior capacidad para detener el vehículo.

Tampoco hay que olvidar que los discos cerámicos están exentos de corrosión, lo mismo que las piezas que completan el conjunto, puesto que están construidas en acero inoxidable. Progresividad y potencia son otras de las virtudes de la cerámica aplicada a los discos de freno. Tanto es así que se requiere de un cierto periodo de adaptación para no detener el coche antes de tiempo.

La carrera para incorporar esta tecnología a muchos más coches acaba de empezar. Si los beneficios que otorga en automóviles como el Porsche 911 Turbo o el Mercedes CL 55 AMG son apreciables, la ganancia en seguridad será mucho más notable en modelos menos dotados en esta materia.

Por el momento, la firma de la estrella asegura que es la primera en ofrecer los frenos de disco cerámicos en un automóvil de producción en serie (aunque pequeña), logro al que también se apunta Porsche, que entregó las primeras unidades de su 911 Turbo, dotadas con esta opción, a finales del 2000.
 
 

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